Vizcacha: Una plaga que podría convertirse en una rentable producción

“Me parece que se hace un enfoque negativo sobre el destino de la vizcacha, que es real y produce mucho daño pero, ¿qué pasaría si lo transformamos en recursos que generarían mano de obra y lo presentamos como una alternativa productiva para la región?”.

El médico veterinario Guillermo Lemus, del departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia de la Universidad Nacional de Sur, ofrece otra visión tras el debate de esta semana, respecto de la evaluación que están haciendo los productores del distrito de Villarino, que apunta a regresar a la vizcacha al estatus de plaga en caso de que se compruebe que el daño que provoca es irreversible.

El relevamiento, que se convocó desde la comuna de Villarino, aún está en curso y, tras las conclusiones, se decidirá el curso a seguir.

Lemus sostuvo que esto requiere un estudio de especialistas en el tema, a fin de precisar qué tasa reproductiva tiene la vizcacha y cuál de extracción se puede realizar sin afectar el recurso.

“Nosotros tenemos una cultura para el consumo de vizcachas. Lo que pasa es que no hay un canal comercial razonable, ya que cuando queremos consumir acudimos al cazador habitual y conocido”.

“Se puede extraer una cifra razonable, mandarla a cámaras de frío, reunir un determinado volumen y, posteriormente, destinarla a exportación”, explicó.

Hace alrededor de 17 años, Lemus estuvo relacionado con la producción y comercialización de conejos.

Respecto de los estudios científicos que precisen la realidad de la vizcacha, en la zona en general y en el partido de Villarino en particular, Lemus comentó que en la UNS está el departamento de Biología, “con gente muy capacitada”, así como otros expertos para llevar más claridad al tema.

“Esto sería invertir en recursos que, luego, de algún modo retornarían. Y hay gente, además, que trabaja en Ecología que puede aportar. Claro, siempre alentando un trabajo en términos racionales que permitan la actividad”, deslizó Lemus.

“¿Qué se puede usar de la vizcacha? La carne está asegurada, ya que es comestible al disco, en escabeche, arrollada, en estofado, en milanesas o en empanadas”, explicó.

“Más allá de que la piel sirve para la producción de abrigos, aún no sabemos si puede haber interés sobre otras piezas del animal, como la cabeza, los ojos, la lengua, etc.”, amplió.

Lemus también dijo que la construcción de una planta de faena no es muy compleja, tal como la que conoció de conejos en La Mascota (cerca de Médanos), cuyos ejemplares terminaron en los dos supermercados de Bahía Blanca, así como en diferentes carnicerías de la región.

“Presentado así el tema, y más allá del daño que se denuncia respecto de la vizcacha, uno de los objetivos sería generar una fuente de recursos genuina que permita al productor agropecuario obtener una rentabilidad a partir de la especie”, indicó.

También se lograría la promoción de mano de obra local, generalmente poco calificada, para las tareas de captura, clasificación, faena e industrialización de cueros, entre las poblaciones rurales, revirtiendo —en parte— la creciente despoblación del campo y las migraciones internas hacia los ya saturados conglomerados urbanos.

“Se podría favorecer el desarrollo de empresas familiares y regionales y permitir mejorar las condiciones de subsistencia de las poblaciones marginales”, añadió.

Otro de los aspectos que apuntó Lemus es el desarrollo de industrias idóneas que permitan la erradicación del circuito informal de caza y el tráfico de productos alimenticios no controlados.

“También el desarrollo de procesos industriales que permitan crear fuentes de trabajo a través de la puesta en marcha de plantas procesadoras, como de faena, tratamiento de cueros, elaboración de carne y subproductos, etc.”, manifestó.

Respecto de los mercados, Lemus dijo que, actualmente, la comercialización interna se limita al circuito informal y a pocos emprendimientos que se abastecen de la caza, sin discriminar por edad y sexo de los animales faenados.

“Europa no ha aceptado, aún, la carne por ser blanca y se prefieren las carnes rojas de caza”, dijo.

De todos modos, en los países de mayor nivel económico existe una preferencia por el consumo de las carnes silvestres con bajo contenido de colesterol y, además, libres de tratamientos y demás.

Los países asiáticos

Probablemente, los países emergentes asiáticos y China puedan transformarse en consumidores de esta especie, atento al bajo costo de producción y extracción del producto.

“Ahora, qué mercado tendríamos si una familia de cada 1.000, de China, comenzara a comer vizcacha. ¡Nos quedaríamos sin nada en dos días! Pero tampoco es la solución”, aseguró.

Lemus dijo que no necesariamente hay que empezar por China, a los efectos de una eventual demanda creciente que no se pueda cubrir, y que existen otros mercados ávidos de carne blanca.

“Pero eso podría plantearse recién a partir de una política de Estado que aliente este tipo de producciones”, indicó el médico veterinario.

¡Tres a uno!

Estudios realizados a fines de la década del ’70 en San Luis y presentados en Bahía Blanca en el Congreso Argentino de Producción Animal, en 1981, demostraron que la producción de carne de la vizcacha triplica el volumen de carne de vaca producida en la misma unidad de superficie.

Y además tiene ventajas: no requiere instalaciones (mangas, alambrados, aguadas, etc.); por su hábito social no es peligrosa desde el punto de vista sanitario, porque desarrolla pocas enfermedades, de las cuales las zoonóticas no varían del resto de la fauna autóctona o introducida y está perfectamente adaptada al clima y alimentos que naturalmente se producen en nuestro país. (Fuente: La Nueva, Guillermo D. Rueda)

 

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